Tarima flotante vs suelo vinílico: cuál es mejor para tu casa

Si estás mirando presupuestos de suelo, seguro que te ha surgido esta duda: tarima laminada o suelo vinílico. Los dos se instalan flotantes, los dos imitan madera y los dos se han puesto de moda, pero no sirven exactamente para lo mismo. Esta guía te ayuda a decidir según la estancia, el presupuesto y el uso que le vas a dar.

La diferencia que de verdad importa: el agua

La tarima laminada lleva un núcleo de fibra de madera prensada (HDF). Si le cae agua y se queda ahí un rato, se hincha. Da igual que sea «resistente a la humedad»: eso aguanta una fregona, no un cubo volcado toda la noche.

El vinílico (también llamado SPC o LVT según el núcleo) es plástico de principio a fin: le puede caer agua encima sin que pase nada.

Por eso, para baño y cocina, vinílico. Para salón y dormitorios, cualquiera de los dos funciona, y ahí ya entran el gusto y el presupuesto.

Los tres tipos, de un vistazo

  • Tarima laminada: núcleo de fibra de madera con una capa decorativa imitando madera. Cálida al pisar, sensible al agua.
  • Vinílico SPC: el rígido, con núcleo de piedra y plástico. Muy estable y resistente al agua.
  • Vinílico LVT: el más flexible, en lamas o losetas. Más cómodo de instalar en superficies irregulares y algo más económico.

Precio por m²

  • Tarima laminada: entre 12 y 30 €/m² el material, según la clase de tránsito (AC4 para uso doméstico normal, AC5 si hay mucho trasiego).
  • Vinílico SPC: entre 15 y 35 €/m².
  • Vinílico LVT: entre 10 y 25 €/m².

A eso hay que sumar la base aislante (espuma o corcho), el rodapié y la instalación si no la haces tú. Son cifras orientativas: compara en tres tiendas.

Instalación

Si es flotante con sistema clic, muchas personas lo instalan ellas mismas. Si es vinílico autoadhesivo o con pegamento, mejor un instalador: hay que preparar bien la base o se despega en pocos meses.

En cualquiera de los casos, el suelo de debajo tiene que estar plano, firme y seco. Un suelo mal nivelado se nota en cuanto lo pisas, y suele ser la causa de que las juntas se abran.

Si tu casa tiene suelo radiante, mira la ficha técnica del fabricante antes de comprar: no todos los suelos están indicados para ello.

Tacto y sonido

Aquí gana la tarima, sin discusión. Pisa más cálido, más «madera de verdad», y con una buena base de espuma o corcho debajo amortigua mejor el ruido de pisadas. El vinílico, sobre todo el rígido SPC, suena algo más hueco si no lleva una base decente.

Vida útil

Bien tratada, una tarima laminada AC4 aguanta entre 15 y 20 años en un hogar normal. El vinílico de calidad puede llegar a 20-25 años, y no le afectan ni la humedad ni los cambios de temperatura, así que envejece de forma más pareja.

Qué elegir en cada estancia

  • Baño y cocina: vinílico.
  • Entrada y pasillo (más suciedad y humedad): vinílico, o tarima AC5 si no entra mucha agua.
  • Salón y dormitorios: tarima si buscas sensación de madera real y vas a cuidarla; vinílico si quieres cero mantenimiento.
  • Habitaciones infantiles o con mascotas: vinílico, por su resistencia a líquidos y a las manchas.

Mantenimiento

La tarima se limpia con fregona bien escurrida y se evita encharcar. El vinílico admite fregona sin problema y se limpia con productos suaves. Ninguno de los dos necesita barnizado ni pulido.

Ojo con esto

Deja siempre una junta de dilatación de unos 8-10 mm entre el suelo y la pared (la tapa el rodapié). Si no la dejas, el suelo se puede levantar o combar en verano cuando el material se dilata con el calor. Es el fallo de instalación más típico y no se ve hasta que ya ha pasado.

Preguntas frecuentes

¿Se puede poner encima de otro suelo?

Muchas veces sí, siempre que el suelo actual esté plano, firme y limpio. Si hay baldosas con relieve o irregularidades, hay que nivelar antes.

¿Cuál se raya menos?

Depende de la calidad y de la capa de desgaste. Las tarimas AC4-AC5 y los vinílicos con buena capa superior aguantan bien un uso doméstico normal; en cualquiera de los dos, los muebles necesitan fieltros.

¿Cuál es mejor si tengo mascotas?

Suele ser más práctico el vinílico, porque aguanta accidentes con líquidos y se limpia fácilmente.

¿Qué hago con el rodapié?

El rodapié cubre la junta de dilatación. Conviene elegirlo a juego o en un tono que combine, y colocarlo sobre la pared, no clavado al suelo.

En resumen

Cocina y baño: vinílico, sin pensarlo. Salón y habitaciones: tarima si buscas la sensación de madera real y vas a cuidarla; vinílico si quieres cero mantenimiento y no te preocupa tanto el tacto. Sea cual sea tu elección, prepara bien la base y deja la junta de dilatación.

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Este contenido es informativo. Los precios son orientativos y varían según la zona.

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